De sobra sabemos la importancia de estimular la
creatividad tanto en los niños como en adultos para generar soluciones
alternativas a diferentes problemas.
La
creatividad no sólo
desarrolla la inteligencia, también ayuda a motivar al niño a dirigir sus
capacidades, empleando para ello su potencial.
De hecho, crear es más humano que repetir.
Lo que se necesita para estimular la creatividad
es:
-Conocer a los niños
-Confiar en ellos
-Hacerlos participar
-Hacerles preguntas de respuesta no establecida
-Ser perseverantes hasta encontrar una posible
solución
-Poner en práctica sus planteamientos
-Gratificarles por ser capaces de utilizar lo que ya
saben para llegar a lo que no sabían, explorando experiencias novedosas
desconocidas.
Juegos y ejercicios para estimular la creatividad en
los niños:
El refranero alternativo
Piensa en todos los refranes que se te ocurran como:
“Más vale pájaro en mano que ciento volando”, “Esto es pedir peras al olmo”..y
escribe la primera parte del refrán en una hoja.
Luego, pon todos los papeles en una bolsa y cada
jugador ha de escoger un papel y dispone de 15 segundos para sugerir un final.
La gracia del juego está en alentar a los niños a encontrar finales divertidos
y originales.
No se la sabe
Una adaptación al juego anterior, para niños más
pequeños es utilizar en lugar de refranes poesías infantiles o canciones muy
conocidas para ellos. Canta o lee la primera parte de la estrofa y pide al niño
que después el componga la segunda parte mediante sus propias rimas absurdas.
Historia con un dibujo
Muestra al niño un dibujo simple, puede ser la
ilustración de un libro no conocido por él. Pídele que se imagine lo que está
haciendo el personaje y que arme una historia a partir del dibujo. La historia
debe incluir personajes que no aparecen en el dibujo, lo que hacía el personaje
antes y cómo terminará la historia.
Dejad que pregunten
Utilizando un dibujo ó una ilustración donde aparezca
un personaje central, el niño debe plantearse el mayor número de preguntas
posibles relacionadas al mismo . Deja que corra su ingenio y que se plantee
todas las preguntas posibles, aunque no puedan verse a simple vista. Observa si
el niño utiliza diferentes categorías de preguntas como: las emociones, la
personalidad, la familia, a que se dedica, personajes que no aparecen en el
dibujo, su aspecto físico, etc.
¿Y para qué sirve esto?
Escoge varios objetos distintos y corrientes como: una
cuchara, un sombrero, un libro. Luego, por turnos cada jugador debe ir
mencionando un uso distinto del objeto. Lo normal es empezar con un uso normal
y fácil, pero alienta al niño para que utilice la creatividad y encuentre otros
usos diferentes y más exclusivos, aunque no sean prácticos.
Lluvia de ideas
Aprovecha cualquier problema que se le presente al
niño ó de un libro donde se esté planteando un problema, para poner en marcha
este método creativo que consta de los siguientes pasos:
1º Sentir el problema como un desafío
2º Reconocer cuál es el problema real
3º Crear soluciones alternativas: Entre más ideas
mejor, sin calificarlas de absurdas o extravagantes.
4º Evaluación de las ideas
5º Preparación para poner las ideas seleccionadas en
práctica
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